#ElPerúQueQueremos

Bajo un mismo cielo

Escribe: Chiara Rizo Patrón/ Dibujo: Chiara Rizo Patrón/ Foto: Archivo de Lidia Vásquez / Publicado en Revista Bash en Julio de 2010

Publicado: 2014-08-12

“Desde una cárcel solo se ve el cielo. Los presos viven en un pequeño mundo sitiado, con muros demasiado altos para mirar alrededor. Pero el cielo está siempre ahí, como un recuerdo infinito. Aparte de eso, lo único que permite a las presas encontrarse con otra realidad es la imaginación.”

Santiago Roncagliolo (“El Chato” y los relatos ganadores y finalistas del Concurso de Cuento Arte y Esperanza, 2007)


NOMBRE: LIDIA VÁSQUEZ ZEBALLOS

CONDENA: 25 AÑOS

TIEMPO PRESA: 8 AÑOS

LUGAR: ESTABLECIMIENTO PENITENCIARIO DE MUJERES- CHORRILLOS II, MÁS CONOCIDO COMO PENAL DE MÁXIMA SEGURIDAD.


Tengo que cruzar tres puertas y tres rejas para llegar a su celda, un cuarto de tres por dos metros. La encarcelaron a los 45 años. Felizmente duerme sola. Son aproximadamente 60 internas en su pabellón y todos los días, desde las 9 pm hasta las 6 am, son mecánicamente encerradas en sus cuartos. Lidia tiene dos hijos mayores de edad (no habla de ellos) y una hija de 14 años, pero solo la ve a ella. Ahora sabe tanto sobre Derecho que prefiere defenderse sola. Su última abogada casi le hace perder las esperanzas, pero ella se mantuvo de pie, con buen humor y segura que pronto esas seis puertas que la separan de la calle, se abrirán. Dicen que lo bueno de tocar fondo es que solamente queda mirar hacia delante.


¿Qué te gustaría ver o sentir?
El mar, una puesta del sol, el campo y la selva… me gustaría bañarme en la playa (risas).
¿En qué momentos sientes felicidad?
Estoy contenta cuando comparto con las amistades que vienen durante los días de visita (las mujeres pueden venir los miércoles y los sábados y los hombres los días domingos) Cuando pinto, escribo poesía y, últimamente, cuando hago yoga. Me relaja.
El día más difícil de tu vida
Cuando me meten presa, me separan de mi hija de seis años y la meten a un auspicio del INABIF (Programa Nacional Integral para el Bienestar Familiar), en el Callao. Me la quitan de las manos. Ambas estuvimos en estado de shock durante seis meses. Moví cielo y tierra, al punto de volverme desquiciada, porque mi hija iba a ser adoptada y yo no tenía a nadie quien la pudiera cuidar. Mis padres son mayores y viven en Tacna. Al final rogué para que la familia de mi coacusada la cuidase.
¿Y la parte económica?

Gracias a una monja mi hija recibe actualmente apoyo de una madrina italiana. Además, vendo los poemas y los tejidos que hago a croché y macramé. Todo lo que gano se va para ella.

LIDIA VÁSQUEZ ZEBALLOS

¿Cada cuánto tiempo la vez?
Ella vive en provincia y he sacado la cuenta del tiempo que la veo en el año. Sumando todas las horas de visita son 48 horas en total, es decir dos días.
¿Ha cambiado tu forma de pensar desde que caíste presa hasta ahora?
Yo sí he cambiado. Cuando uno es joven –yo ya no lo soy– le atrae el cambio y el estar siempre en la búsqueda de algo. A los jóvenes les entusiasma las ideas renovadoras y la sensibilidad frente a todo, porque están entrando a la vida. Yo soy muy sensible y el cambio me atrajo. Mariátegui decía “Siempre los jóvenes serán sensibles a las emociones de la época”.
¿Has perdido las esperanzas?
No, para nada. Solo que estoy en una etapa de mi vida donde el cambio no significa violencia. La violencia existe todos los días. Si los seres humanos la creamos, por qué no la desaparecemos. El problema es cómo. La verdad es que siempre me pregunto si algún día llegaremos a ser iguales bajo el sol.
¿Qué les puedes decir a las personas que leerán este artículo?

Si los delincuentes, por ponerlos de ejemplo, son así es porque no tienen la oportunidad de nada. Si salen y tienen oportunidades no tendrán porqué delinquir. Ellos necesitan que los reciban con los brazos abiertos. Empecemos a cambiar las cárceles. Por ejemplo, sería bueno que implementaran carreras técnicas para personas mayores como yo, porque cuando salgamos, cómo vamos a hacer para lucharla. No nos pueden poner al margen. Así no se resolverá nada.

dIBUJO DE LA CELDA DE LIDIA.

¿Te arrepientes?
He tenido que estar en la cárcel para lograr entender muchas cosas. Cuando uno hace algo por convicción, no tiene de qué arrepentirse. Reconozco que me equivoqué, pero no me arrepiento.
¿Si sales?

Salir es super difícil para mí. Dentro de la cárcel he encontrado, aunque no me crean, ayuda divina. La he palpado como el aire que respiro. Encuentro paz conmigo misma. Tengo tantos proyectos, tantas semillas guardadas bajo tierra. Lo que quiero hacer cuando salga es dedicarme a servir a los demás. No es que vaya a predicar, yo soy una mujer de acción. Obviamente, requiero de mucha ayuda económica, pero estoy segura que no me  va a faltar alguien quien me extienda la mano. Lo sé. Aquí es como estar dentro de un seminario, como si estuvieras con los monjes del Tíbet. Al principio, no creía en nada. Era difícil, pero ya llevo 8 años presa.


“La veía, era una paloma. Estaba allí, posada en el muro de la prisión. Era blanca con plomizas manchas. La veía, estaba allí, entre el muro que separa la libertad de la prisión. La vi entre espinas y púas, cerca al cielo y exclamé: anidas ente la libertad y yo, sigue anidando entre las rejas y el cielo, y nace entre el cielo y yo”. (Poema de Lidia Vásquez “Anidar y Nacer”,2008)


                                                                 ***

pOEMA, "fUGA" DE LIDIA VASQUÉZ


Escrito por

TRUCHA

Soy Periodista Cultural, Directora de la Revista NN y Directora de Arte en Frida.


Publicado en